miércoles, 25 de diciembre de 2013

En mi desorden...mi habitación.

Esta mañana, la pereza me dio una tregua para poder ordenar y limpiar el habitáculo al que llamo habitación.
Al abrir el primer cajón, volaron los sellos guardados en una vieja caja de cartón de puros. No me quedó más remedio que volverlos a ordenar.
Un lustro después, al abrir el segundo cajón, las agendas de años anteriores, me pedían ha gritos una rápida lectura a modo de recordatorio.
Así que, llevo dos horas y sólo he ordenado dos cajones.
Abro sigilosa y con miedo la puerta del armario, y un unicornio vestido con mil capas de ropa me da la bienvenida a un universo de desorden y color.
Los pijamas se mezclan con sudaderas de hace 3 años y vestidos de lentejuelas de sólo un mes.
Tenía dos opciones: quedarme 5 horas y colocarlo, o subirme en el unicornio y salir de la habitación.
Fue algo incómodo salir por la estrecha ventana... quizás algún vecino nos vio.

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