martes, 18 de noviembre de 2014

En el recuerdo se secaba

Al abrir el libro encontró la flor seca.

La había guardado hace dos meses con cuidado, una sonrisa y los recuerdos a flor de piel al volver a su casa, tras pasar unos días de aventuras con un protagonista anónimo.
El mismo que le regalo la flor.

Y permaneció un rato sentada, contemplando la rosa seca, acariciándola con sus dedos a la vez que recordaba momentos pasados mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.

Anhelo y melancolía al recordar instantes que quizás no volverán.

Y con el mismo cariño volvió a depositar la flor entre las hojas del viejo libro...

Quizás algún día vuelva a tomarla entre sus manos para seguir recordando. O quizás la reemplace por otra nueva del mismo protagonista o de cualquier otro.

O Quizás no quiera volver a guardar una flor entre las hojas de un libro, porque ya no sería lo mismo.


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