martes, 20 de enero de 2015

Eso Jamás

Y entonces salgo de casa, me deslizo por la acera temblorosa pero pisando firme. 
Atrás, mi sombra  acompañándome, callada y expectante por ver mis pasos. 
Me giro rápidamente para guiñarla el ojo y acelero el paso.  Me sigue y caminamos de la mano, ya no tiemblo.
Mientras, siento el frió que hiela mi cara pero no congela mi sonrisa. 
Eso jamás.


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